Somos quienes somso sin poder evitarlo.
No estoy segura de si para ti es un consuelo o si debería de serlo para mí.
En cualquier caso sigue sin gustarme, y eso que la frase la he escrito yo.
Peor no aplicada a ti, claro.
Lo cierto es que me siegues doliendo, aunque cada vez menos, pero no puedo evitar sentirte con tanta nostalgia y amargura como cuando estabas sentado a mi lado y tan lejos a lavez, como cuando nada funcionaba, como cuando decidí que se acabase.
Pero aún así dueles, me dueles. Te me has clavao profundo y me arañas poquito a poco.
Y yo me lo busco.
Y me duele que me duelas.
Peor más aún saber que para ti nada significa nada ya.
Me pregunto si te acordarás de mí al pasar por aquel parque, si a ti también te cambia la expresión de la cara cuando alguien menciona mi carrera. Me pregunto si te preguntas qué siento, como hago yo contigo.
Y lo cierto es que no quiero saberlo.
Por si vuelve a ocurrir como la otra vez... que me vuelvo y no me sigues.
Y si me pongo a pensarlo.... no me seguías y yo volví.
Qué absurdo, qué dramatismo más absurdo y fingido.
Qué ganas de hacerme daño.