- ¿Qué es lo que tiene para que nada más verlo, se destruyan todas tus defensas?
- No lo sé, son una mezcla de cosas: su forma de mirarme, esperando a que diga algo; que me abraza muy fuerte, como si no quisiera que me marchara nunca, sus besos, con los que me hace creer que me necesita; esas llamadas en el momento más inoportuno, cuando menos me apetece hablar y, aún así, acabo hablando con él más de una hora; que cuando estoy con él, entre sus brazos, la realidad pasa a un segundo plano y lo realmente importante son los sueños, la ilusión...
- ¿Y qué es lo que le falta, para que no quieras arriesgarte por él?
- Que le interesa más hablar él que saber lo que me pasa, que cuando estoy realmente mal nunca se me ocurre llamarle a él para contárselo; no conseguiría que dejara de llorar con tan sólo un beso, no consigue que sonría nada mas verlo; no me quiere, y yo lo sé.