"Como una ventana que al cerrar no ilumina el punto que ha dejado entre tinieblas."
Pues igual estoy yo, a media luz.
No se sabe bien qué pretendo ni por qué lo hago, ni siquiera lo sé yo.
Cuando vas por la calle y miras a alguien a los ojos, y se da cuenta, enseguida esquiva la mirada e incluso mira al suelo, como si tuviera que avergonzarse por ello.
"Ya no te puedes fiar de nadie" es una frase que suelen decir mucho aquellos que se sienten en la obligación de protegernos, y tienen razón, la verdad es que no paran de salir noticias de maridos que matan a sus mujeres, hombres que violan a adolescentes y cosas por el estilo. Y tenemos miedo, tenemos miedo de mantener cualquier tipo de contacto con gente que no conocemos, y esto provoca que vivamos rodeados de personas a las que vemos cada día y de las que ni siquiera sabemos el nombre. Podemos ir día tras día en el mismo autobús, con las mismas personas y no cruzar una palabra con ninguno, como mucho, les preguntamos la hora.
Cuántas relaciones frías y distantes. Me preguntaba hoy de cuánta gente conozco cosas, pequeños detalles del estilo de cuál es su color preferido o de cuál es el último disco que les ha gustado. Con cuánta gente hablo de cosas importantes, con cuánta gente mis conversaciones (hay gente con la que incluso solo hablo por messenger, aún cuando nos vemos de vez en cuando) pasan del “que tal” o el “que te cuentas”. A cuánta gente tengo agregada a la que ni siquiera saludo, ya porque no me apetece hablar con ellos, porque sé que no vamos a hablar de nada o porque pienso que no querrán hablar conmigo.
Cuántos problemas tendrán esas personas, cuántas veces se sentirán solos y necesitaran a alguien a su lado o contar algo que les preocupa, y cuántas veces también nosotros mismos necesitamos llamar a alguien y contarle lo que no para de darnos vueltas en la cabeza y, sin embargo, la mayoría de veces acabo por no llamar a nadie, porque no sé quien puede querer escucharme, que no tenga nada mejor que hacer, que no le parezca un estorbo o que de verdad le interese; muchas veces me digo: bastantes problemas tienen los demás como para preocuparlos con los míos. Y seguramente a mucha gente le pase lo mismo conmigo. Debe de ser por la lluvia que acaba de caer, pero hoy encuentro este mundo muy frío....

Este mundo no es frío. Es un hervidero de soledades, de vidas cruzadas, muchas de ellas sin sentido.
Saludos frios y lejanos