Es absurdo: el mundo, la situación, las sonrisas... todo es tan absurdo que me abruma de una forma cómica e irreal que no sé evitar.

Yo soy absurda.

Me siento mal y no comprendo bien por qué, lo analizo y busco la explicación pero todo lo que encuentro me parecen malas excusas.

Estoy triste, sin un motivo definido y real sino por un sentimiento que igual yo debía de sentir pero que nadie me ha pedido que sienta, ni siquiera nadie espera que lo sienta.

Me siento sola sin estarlo, siendo consciente de que un susurro funciona a forma de grito desesperado para quienes me conocen. Pero no puedo evitarlo.

Y todo se reune formando formas absurdas cuya unión conforma una vida.