Somos quienes somos.
Es frustrante y revelador la fuerza y la claridad en la que, por momentos, ves quién eres y quién vas a ser.
Y no te gusta pero lo sientes como inevitable.
Es así lo quieras o no, ERES así y no puedes cambiarlo.
Y tú destino está definido al cien por cien. No sabes ni puedes querer.
Vives para destruir la vida a quien se proponga quererte.
Inevitablemente y aunque no quieras hacerlo, lo harás.
Por eso es preferible alejarte de todo aquello que te pueda hacer sentir, de todos aquellos que puedan llegar a quererte, de cualquier indicio de felicidad que puedas acabar destruyendo con el tiempo.
Eres como él.
Te has convertido en lo que más odias.
